cuanto cuento

El Pequeño Ardillo y la Ardilla Amarilla al ver que la Anciana Ardilla se había marchado y los había dejado solos, se enojaron muchísimo; y no encontraron mejor remedio que descargar su dolor contra la Amiga Ardilla.
La Ardilla Amarilla no paraba de reprocharle a la Amiga Ardilla que ella había urdido todo subrepticiamente desde aquel tiempo en que dejaron de ser tan unidas, para quedarse con la Anciana Ardilla, argumento que no cuadraba porque la misma Ardilla Amarilla había sido la causante del distanciamiento con la Amiga Ardilla, pero seguía y seguía desquitándose, sin darse cuenta que ambos temas no tenían que ver. Lo cierto era que la anciana ardilla había decidido dejarles porque no aguantaba vivir en el árbol de dos plantas.
Por su parte el Pequeño Ardillo, en parte enceguecido por su egoísmo, en parte confundido con el motivo amalgamado de la Ardilla Amarilla, hasta amenazó con golpear a la Ardilla Amiga. El no quería escuchar nada más que su furia, ¿cómo alguien osaba a quitarle a su Anciana Ardilla?, ¿cómo alguien osaba a dejarle a él sin su querida Anciana Ardilla?, ¿qué sería de él en soledad?, pero nunca se detuvo a preguntarle a la Anciana Ardilla qué era lo que más quería ella. Ella quería tranquilidad en su edad.
Cuanto cuento se inventaron para poder dirigir su rabia contra la Amiga Ardilla; una por tener un resentimiento acumulado y nunca aclarado; otro por no saber otra cosa que echarle la culpa a alguien más, Pero nunca quisieron detenerse a pensar y explorar lo que era mejor para la Anciana Ardilla.
Cuento corto, el mal rato quedo en eso: un rato; y cada ardilla ahora vive feliz por su parte, nunca nada volvió a siquiera hacerles intercambiar una sola palabra, y están bien así.
Moraleja: Cuando una Anciana Ardilla quiera cambiarse de árbol, debe avisar con una semana de anticipación y ojalá dejar por escrito ante notario que es por su propia decisión, y que terceros en la historia sólo prestan asistencia. Así queda muy bien en claro.
Moraleja 2: El día que dos amigos se separan para no ser más amigos, es mejor dejar por escrito ante notario el motivo que originó la ruptura irreversible. Así queda muy bien en claro.
Moraleja 3: Que el dolor al recibir un golpe/insulto por la mano/voz amiga que un día te acarició sea menor que el deseo de nunca más ver/oír esa mano/voz.
Moraleja 4: Las personas son egos envueltos en carne; no le pidas a alguien que llora, que lo olvide y que tienda la mano y que sigan siendo amigos. No le pidas a alguien que grita que piense antes lo que está haciendo y que evite ofender. Es nuestra naturaleza.
Moraleja 5: Respeta y exige respeto.
Pueden seguir saliendo moralejas, la cosa es aprender y no tropezar por tercera vez con la misma montaña.
¿Fin?
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