27 noviembre 2009
04 noviembre 2009
poema del que busca a dios
este poema de Tagore, lo acabo de leer en el jardín del blog: día a día, gota a gota... y no puedo dejar de copiarlo aquí... lo siento si no debo copiar.
A media noche el hombre dijo:
"Ha llegado la hora de dejar mi casa y de buscar a Dios.
¿Quién me ha tenido en engaño tanto tiempo?"
Dios le respondió sereno:
"Yo".
Pero el hombre nada oía.
La madre dormía dulce, con el el niño dormido en el pecho,
a un lado de la cama dijo el hombre:
"Quienes sois vosotros que me habéis engañado tanto tiempo?"
La voz de Dios dijo otra vez:
"Ellos son Dios".
Pero el hombre nada oía.
El niño gritaba en sueños apretándose contra su madre.
Dios le dijo al hombre.
"Detente necio y no dejes tu hogar".
Pero el hombre nada oía.
Y Dios suspiraba tristemente.
"¿Por qué querrá venir a mí, abandonándome?"
P&I
escrito a las
09:50
por
yiokun
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28 agosto 2009
¿qué es el zen y el haiku para ti? (parte 3)
he dejado la última parte de estas respuestas para
dos grandes aportes que en aquellos días me envío
esta estimada ciber-amiga.
.por Maria Rosa Perea (Shou):
I. Zen (japonés) — Chan (chino)
Puede considerarse un método mediante el cual se logra un estado de “estar despierto”. Algunos lo consideran una vía práctica desarrollar la liberación o iluminación de la formas erróneas de pensar, sentir y actuar. Y a través de esa liberación volver al estado original de la naturaleza humana. Es en la soledad de la meditación, donde será más fácil llegar a ese estado del espíritu. Así, la mente se convierte en un espejo que nada rechaza y que tampoco guarda nada.
Estamos acostumbrados a manifestarnos en una visión dualista de todo cuanto existe, y como consecuencia, casi inevitable, surgen confrontaciones entre el hombre y la naturaleza, enfrentamientos entre los hombres mismos y disconformidades del hombre consigo mismo. El zen es la vía que nos conduce del estado de dualidad actual al estado único esencial del ser, donde todo es uno, y es capaz de resolver confrontaciones, enfrentamientos, disconformidades.
¿Porqué tendría que durar años de meditación volver a la mente original que estuvo todo el tiempo iluminada?, -preguntaba un discípulo. Los maestros zen afirman que esto se debe a que estamos limitados por una creencia única en la personalidad propia, y que esa ilusión nos ciega a una realidad mayor.
La experiencia absoluta del zen debe ser vivida personalmente. Es sumamente difícil explicarla mediante palabras. Es fundamental comprender que el zen no es sólo una postura; es también una práctica de vida. En la cotidianidad de nuestros días, instante a intente, podemos desarrollar nuestro zen más profundo.
II. Un Sabio Maestro llamado Shakyamuni
En esa búsqueda encuentro con la verdad, Shiddarta Gautama, Shakyamuni, Buda, transitó un largo camino.
Nació en el seno de una familia de la casta de los Bramanes hacia el año 563 antes de nuestra era, aproximadamente; en Kapilavastu cerca de la frontera del Nepal, al norte de Benares y próxima a las laderas de los montes Himalaya. Hijo de Suddhodana, y príncipe heredero del Clan de los Shakyas. A pocos días de haber nacido murió su madre, y Mahaprajapati, quien fuera la segunda esposa de su padre, cuidó de él. Sidhartha vivió hasta su juventud rodeado de esplendor. Siendo muy joven contrajo matrimonio con Yasodhara de cuya unión nació su hijo Rahula. De temperamento reflexivo, alejado de los gustos por las vanidades y las cosas mundanas, se sintió atraído por la vida austera, mendicante, y el retiro en soledad, aun cuando su vida transcurría sin ningún tipo de privaciones. Motivado por una reflexión profunda acerca de las duras realidades de la vida, Shakyamuni no siguió los pasos habituales de sus antecesores.
En tres paseos que realizó por los jardines reales, se encontró ante la presencia de un anciano, un enfermo y un muerto. Conmovido profundamente ante esa realidad desconocida hasta entonces intuye que esos infortunios no están exentos para ningún ser viviente. Al poco tiempo, abandona el palacio, sus riquezas, su futuro trono y parte en búsqueda de la verdad a sus inquietudes espirituales convencido que la Iluminación era prioridad más elevada y significativa que el poder o las obligaciones mundanas. Comienza así la primera gran etapa en la vida de Shakyamuni.
Se acercó a maestros espirituales más eminentes de su época. Aprendió de sus filosofías y prácticas de meditación. Pero esos conocimientos y prácticas no le eran suficientes para el logro de sus objetivos. Adoptó entonces el ascetismo extremo. Ayunos rigurosos, ejercicios espirituales, durísimas pruebas de austeridad que lo llevaron casi a la puerta de la muerte. Fue así que comprobó que el camino hacia la Iluminación no podía estar sustentado por prácticas extremas, debía armonizar el cuidado del cuerpo junto a la contemplación e investigación profunda y sostenida. Llamaría a este camino “La vía media”.
Luego de mejorar su salud, se dirigió a un pasaje del río Nerañjare, cerca del pueblo de Gaza, mientras al caminar rememoraba una experiencia mística vivida en su juventud temprana sobre un monje errante. Se sentó debajo de un árbol que luego sería conocido como el Árbol de la Bodhi, cruzó sus piernas en posición meditativa con la firme resolución de que no se levantaría hasta haber logrado la Iluminación. Luego de sucesivas etapas cada vez más profunda de meditación, su mente se tornó más sosegada. Primero recordó sus existencias pasadas; luego desarrolló el ojo divino; contempló a los seres vivientes sumergidos en esa cadena de eslabones condicionados, naciendo, muriendo, renaciendo; y luego penetró las verdades más profundas de la existencia, las leyes fundamentales de la realidad absoluta. Permaneció en esa postura meditativa por varias semanas hasta que al amanecer de un día supo que había logrado descorrer los velos sutiles del deseo y la ignorancia.
Aquel Bodhisattva que se había sentado bajo el Árbol de la Bodhi se convirtió en un Buda. Según la tradición budista tenía treinta y cinco años y este hecho ocurrió en Vesak. Representa la segunda gran etapa en la vida de Shakyamuni.
Desde la vecindad del Árbol de la Bodhi comprobó en el mundo la verdad descubierta. Fue es ese momento que con infinita compasión ante el sufrimiento de los seres decidió enseñar el Dharma. Enseñaba y vivía de acuerdo a su enseñanza. En los meses siguientes el grupo de seguidores fue haciéndose cada vez más numeroso. Ascetas y laicos escuchaban el Dharma predicado y tomaban refugio en el Iluminado. Entrado en la vejez siguió deambulando por los pueblos del norte de India, enseñando pacientemente. En el Parque de los Ciervos, con gran sencillez, Shakyamuni dio su primer sermón a sus primeros cinco discípulos. Alentó a evitar los extremos; seguir la vía del medio; enunció las cuatro nobles verdades; la erradicación del sufrimiento y el camino para lograrlo: el Noble Óctuplo Camino o el Noble Camino, la escala de ocho peldaños en el camino de la liberación total. Difundió sus enseñanzas, las que sirvieron de base para lo que hoy conocemos con el nombre de Budismo. Se formó la Sangha, una orden de monjes y monjas. Caminó extensamente durante cuarenta y cinco años. Esta tercera gran etapa en la vida de Shakyamuni culmina cuando muere a los ochenta años de edad en el pueblito de Kusingar, en Utar Pradesh, al nordeste de la India, aproximadamente en el 480 antes de nuestra era.
El Sabio Maestro Shakyamuni formuló su enseñanza de forma tal que aborda directamente el problema crítico del ser humano - el sufrimiento -. Los sistemas cósmicos surgen, evolucionan, se desintegran, seguidos por nuevos sistemas cósmicos sujetos a una misma ley de crecimiento y desintegración. En cada sistema cósmico, los numerosos planos de existencia habitados los seres pasan de vida en vida en un proceso sin interrupción de nacimientos y muertes. La impermanencia de las cosas, el no poder retenerlas para siempre produce sufrimiento en el hombre.
El deseo y la ignorancia son el sustento de ese vagar del hombre, una y otra vez, de nacimiento en nacimiento. Cada nacimiento está determinado según el karma resultante de las acciones volitivas desarrolladas por el hombre a través del tiempo, y realizadas mediante el cuerpo, el lenguaje y el pensamiento.
Esta ley moral impersonal del karma regula todo lo existente. En este proceso, la vida en todos los planos de existencia posee la característica de ser impermanente. ¿Qué quiere decir esto? La vida de todos los seres vivientes, en cualquiera que sea el plano de existencia en el que se desarrolle, se encuentra sujeta a condiciones que le son inherentes a todos por igual: nacimiento, decaimiento, vejez y muerte. Aun en aquellos planos de existencia donde la vida es más dilatada, la vida no es eterna.
En esa esfera condicionada todo lo que surge, luego de su tiempo llega a su declinación, para continuar en un nuevo surgir y un nuevo declinar, y así sucesivamente. Esa ley moral impersonal, la ley del karma, rige la relación existente entre causa y efecto. Se hace necesario entender este proceso desde una óptica del tiempo mucho más amplia que el mero paso cronológico de una vida. En esta esfera condicionada todos los modos de existencia son imperfectos, inestables, incapaces de ofrecer felicidad duradera. Y el sufrimiento constituye una constante, un misterio sin resolver.
Esta realidad parecería llevarnos a un escepticismo cruel y total. Sin embargo, la sabiduría búdica manifiesta la existencia de un plano de existencia de perfecta armonía, de libertad espiritual completa, que ya desde este mundo imperfecto es posible ser comprendido. Un estado de felicidad absoluta el cual se logra mediante la erradicación de la ignorancia, la ira y el deseo desmedido. El Noble Óctuple Camino desde su primer escalón hasta el logro de Nirvana Nibbana (p) Nirvana (s) constituye la vía práctica conducente a la erradicación del sufrimiento; y es la base del sustento de toda la filosofía y práctica budista. Cruzar hacia la otra orilla es la metáfora que implica dejar la ilusión de ser para descubrir el sentido profundo de ser. Buda decía que existen innumerables caminos que lleven al hombre a su liberación. Él sólo mostraba el que había conocido.
Ese camino permanece oculto a los ojos del hombre común que transita sumergido en la vorágine del mundo, y para el cual el Nirvana no sólo será inaccesible sino que además será desconocido e incomprensible. De tanto en tanto, algún hombre, mediante el despertar de su inteligencia penetrante y el esfuerzo sostenido a través de innumerables vidas, logra encontrar ese camino perdido conducente a la liberación. Lo sigue hasta el final. Comprende la realidad acerca del mundo. Transmite esta verdad a otros. Muestra ese camino.
Así, un Buda además de ser un Iluminado, es esencialmente un Iluminador, un Maestro del Mundo. No sólo ilumina la mente de los hombres con la visión de su profunda sabiduría, sino que además conduce a la emancipación del ser descorriendo el velo de su ignorancia y mostrando el camino perdido de la libertad que conlleva hacia el Nirvana.
Aquel que se inicia en el camino, tal vez, necesita un período inmensamente largo de tiempo, que abarcará incalculables etapas. Se va redescubriendo a sí mismo a través de acciones altruistas, de un gran esfuerzo meditativo para mantenerse en la enseñanza elegida, mediante la perseverancia puesta de manifiesto ante las adversidades, en el paulatino desarrollo de una sabiduría espiritual que le permite la visión profunda de la realidad. Y la amplitud más elevada de las cualidades espirituales y morales: generosidad, conducta moral, desapego, sabiduría, energía, paciencia, sinceridad, determinación, compasión o amor benevolente, ecuanimidad. Lograr que esas virtudes alcancen la cúspide de la perfección y se combinen en total armonía constituye la culminación del ideal de un iniciado.
Poco tiempo después de la muerte de Shakyamuni, quinientos de sus discípulos “Arhats” se reunieron en Rajagaha para establecer la sistematización de las enseñanzas recibidas por el Buda y conservarlas para la posterioridad.

gracias Shou!!
(parte 1, parte 2, esta es una entrada ex-geocities)
escrito a las
13:32
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24 agosto 2009
¿qué es el zen y el haiku para ti? (parte 2)
más respuestas, de:
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Mar Ordóñez
(06-03-2006)
Haiku para mí es el camino hacia lo concreto, hacia la naturaleza del detalle, es una actitud frente a la vida, las cosas, la naturaleza; en definitiva hacia los demás.
Es el aprecio por lo pequeño, por lo grande, por lo hermoso y por lo feo. Es saber que todo pasa, en una continuidad en el futuro. La gota de agua de un vaso, que no percibimos en su singularidad, pero que está ahí... llegar a percibirla y expresar cómo tiene lugar esa percepción... y dejarla continuar su camino... eso es haiku.
Zen es un estado de conciencia que nos hace sentirnos uno con lo que nos rodea, que nos anula y a la vez nos sitúa ante un conjunto... donde el yo, pierde fuerza frente al nosotros, al conjunto... a la naturaleza, en definitiva.
Ese estado de conciencia es el que finalmente nos devuelve nuestro SER.
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Marcos A. Minguell
(15-12-2005)
El haijin con humildad
relata lo que percibe,
en el haiku siempre escribe
con claridad su verdad.
Su concreta brevedad
es flash de fotografía,
intimidad y alegría
de un momento, de un repente
que nace espontáneamente
cual vibración de energía.
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Enrique Linares
(17-03-2006)
El haiku es una melodía interpretada por una flauta de caña: desnuda, sin adornos, tosca, pero cuyo sonido recuerda al viento. Una melodía donde se intuye la partitura de una orquesta sinfónica. Una sinfonía condensada para que la interprete una simple flauta de caña.
Por eso, de esas 17 sílabas, el buen haijín esconde todo un mundo. De un instante condensa toda una vida. O mejor dicho: la Vida.
Si queréis, por acabar con la metáfora, os diré que la belleza del haiku, al igual que la de la música, es que no son perfectos, cada lector puede descubrir de forma diferente lo que le han dicho a él esos tres versos.
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Barlo
(19-03-2006)
Haiku para mí, es un aprendizaje: olvidar cómo suenan las palabras, recobrar las cosas tangibles.
Si el zen es algo, tiene que ser un vínculo sin conflicto entre mente y materia.
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gracias por participar en aquel momento...
(parte 1, parte 3, esta es una entrada ex-geocities)
escrito a las
22:30
por
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¿qué es el zen y el haiku para ti? (parte 1)
estoy agradecido de quienes contestaron (y contestarán) el llamado, y como no quiero que se pierdan junto con esa web, transcribo aquí las respuestas.
de:
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Irene Rettig
(02-09-2004)
El zen es la vida misma, el sendero que todo lo contiene. Explicar el zen es tratar de explicar lo inexplicable. ¿Cómo podría uno dar la definición de intuición? eso es zen, la mente verdadera, la detención del pensamiento. Zen es zazen.
El haiku es el zazen representado en tres versos de 17 silabas. Todo un mundo transparente se abre en un haiku. La mente se detiene y desaparece el yo. La brisa suave surge de la nada y te transporta placidamente a ningún lugar.
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Gregorio Dávila
(10-02-2005)
¿Qué es el zen para mí?
Fundamentalmente significa la práctica de la atención en la vida corriente. Esta práctica te lleva a estar más consciente de la realidad, menos dormido ante el mundo que te rodea.
La meditación te va introduciendo en un mundo de silencio interior, que está ahí como un substrato permanente, a pesar de todos los ruidos exteriores e interiores en que nos movemos.
Esta práctica profundiza en tu ser verdadero y hace que tu actuar sea una transparencia de lo que llevas dentro. Entonces no necesitas justificar tu ser con las cosas que haces. El actuar se convierte en algo simple y natural.
Practiqué zen hace muchos años. Ahora hago un tipo de meditación silenciosa que es parecida.
¿Qué es el haiku para mí?
El haiku tiene mucho que ver con todo lo que he dicho anteriormente sobre la práctica de la atención y con la concentración. Estar atento al instante que vives, te hace experimentar la realidad tal cual es: una hoja de árbol sobre el asfalto que se mueve a expensas del viento, pasa el tráfico. Tú la ves, la sientes, te das cuenta de lo que hay ahí, sin pensar nada, sin analizar nada. Unido al momento que estás viviendo. Esto es un momento haiku. Yo creo que todos vivimos momentos haiku, unos con más conciencia y otros con menos.
Después de vivir esto, que para mí es lo más importante, viene la tarea (o el juego) de expresarlo en esta forma llamada haiku. A veces, cuando vives el momento, esto te sugiere algunas palabras. Otras veces las tienes que buscar. Comienzas a rumiar el haiku. Con el cincel de la técnica lo vas puliendo, hasta redondearlo lo más posible. Elaboras distintas opciones hasta que te decides por una. Otras veces, las menos para mí, el haiku brota limpio y claro.
Introducirse en este camino del haiku es algo maravilloso, porque poco a poco (muy lentamente) vas viendo cómo algo tan mínimo tiene una riqueza y profundidad enormes.
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Carmen Millán
(23-02-2005)
¿Qué es el zen para mí?
“No pienses, mira”.
¿Qué es el haiku para mí?
“Mira mamá, la luna”.
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Israel López Balan
(28-03-2005)
¿Qué es el zen para mí?
¡auch! *
¿Qué es el haiku para mí?
teiden
akari o nokosazu
tsuki dake ni **
* Siendo como lo soy: un simple aprendiz de zen; se
me ocurrió formularle la misma pregunta a mi maestro y
ahora la contesto sobándome el brazo después del
fuerte pellizco que me ha dado.
** Se trata de un haiku que alguna vez compuse en
español, pero que sólo consiguió su sentido completo
al escucharlo en japonés.
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luego, la segunda parte...
(parte 2, parte 3, esta es una entrada ex-geocities)
escrito a las
14:59
por
yiokun
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meditar (...sobre el Zen)
Cuando, ante una dificultad cualquiera, aceptamos que estamos atravesando una situación difícil, y luego, descubrimos que esta circunstancia tuvo un origen, estamos practicando un poco de Zen.
Y si después, vemos que hay una solución a la dificultad, y que además hay una manera para llegar a esa salida, ya estamos practicando un poco más de Zen.
Al reflexionar acerca de qué nos pasa y por qué nos pasa, o sobre una posible solución y de cómo llegar a ella, estamos ocupando unos principios básicos que enseña el Budismo, religión de la cual el Zen tomó una parte importante.
Si alguna vez hemos mirado la naturaleza, y hemos descubierto que es tan sabia y grande, que sería cuestión de llevar un registro de sus comportamientos y códigos; extrapolarlos, y determinar como el ser humano podría encontrar su equilibrio perdido hace ya miles de años, estamos practicando, sin querer, otro tanto de Zen. Del Taoísmo, el Zen recogió esta reciprocidad con la madre naturaleza, entre otras cosas.
En un principio, el Budismo fue de India a China, y una vez allí conoció al Taoísmo. Desde el primer momento supieron que seguirían juntos a través de su descendiente: el Chan. Que luego pasó a Japón, y allí le cambiaron su nombre a uno más local: Zen.
Chan y Zen debieran significar lo mismo: dhyana; palabra en sánscrito que pudiera traducirse al castellano como Meditación, pero en el sentido más difícil. Una meditación que se logra silenciando el cuerpo y la mente, quedándose uno solo con lo que se es... Con sentarnos a media luz y solos, regularmente, estaríamos haciendo dhyana, dicen algunos.
Actualmente existe numerosas y distintas escuelas de Zen y Chan, en las cuales prevalecen diferentes aspectos de las enseñanzas originales. Va a depender en definitiva del discípulo, cual de los distintos caminos pretende seguir. Pero todos los caminos llevan a un mismo sitio: la iluminación. De forma intuitiva podríamos decir que ese estado tiene relación con ver todo claramente, con despertar a un mundo más entendible.
Un aspecto interesante del Zen, entre muchos, es el hecho de aceptar y vivir la cotidianeidad como uno de los secretos de la tranquila felicidad, a diferencia del tiempo que nos toca, el cual dicta que lo novedoso y llamativo es la base de la frenética felicidad. Al estar cien por ciento presente en cada actividad que realizamos, en cada lugar que estamos, en cada momento que vivimos, estamos acercándonos a amar y respetar nuestra vida rutinaria.
Muchos dicen que nosotros los occidentales nunca comprenderemos las maravillas que descubrieron esos pasivos orientales; que nuestro mundo del oeste es incapaz de siquiera tratar de vivir una vida equitativa y simple... Bueno, quizá tengan razón. El mundo es lo que hacemos de él.
(esta es una entrada ex-geocities)
escrito a las
13:52
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yiokun
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10 agosto 2009
17 (...sobre el haiku)
escrito a las
18:16
por
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¿qué haré con la web que tengo en geocities?
escrito a las
16:39
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